Nosotros

El papel de todo revolucionario es sacudir las cosas y poner las patas arriba. No calarse ninguna forma de dominación y nunca resignarse. Asumir que la libertad es el destino de todos. No ceder en los sueños y tercamente hacerlos posibles de manera colectiva, levantar una nueva forma de vivir desde nuestra vida cotidiana, tomando el control de nuestra existencia mas allá del régimen del salario y la lógica del capitalismo.

Esto significa que tenemos q tomar organizadamente el control de nuestras propias vidas, por eso el socialismo es el proyecto de la libertad q abrazan millones de mujeres y hombres de todo el mundo para autogobernarse autonomamente. No podemos esperar que nos den el socialismo, debemos construirlo nosotras y nosotros mismos y eso se hace exigiendo pero también sembrando experiencias desde todos los espacios grandes y pequeños, en una movida que significa organizarnos para producir lo que consumimos, las formas de divertirnos y recrearnos, para aprender todos los días y educar a nuestros hijos en un proceso de formación permanente.

La suerte del socialismo se juega en cada lugar, en cada espacio, en el que es posible hacer las cosas de modo directo y democrático. ¿Cómo es eso? Hacer las cosas con la participación de todos, sin burocratismo, reduciendo hasta donde sea posible la división jerárquica del trabajo, donde el fruto del esfuerzo humano se convierta en la riqueza de todos; solo de esta forma podemos sustituir la viejas instituciones del estado burgués aun vivito y coleando, pues “lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir”, e ir levantado un nuevo estado.

El pueblo es el socialismo, cuando tiene el poder en sus manos, es decir, cuando responde a la pregunta: ¿quién decide? Por ejemplo: Aquel que administra los recursos lleva el control y ejecuta cualquier obra es el que tiene el poder, porque el poder no es una abstracción. De manera q hacer posible el socialismo es cosa fácil, si ejercitamos la democracia participativa y protagónica, generando la capacidad de decidir y controlar por parte del pueblo de manera soberana y sin intermediarios, los destinos de nuestra propia vida. Por eso la Constitución Bolivariana en su Artículo 5, dice que la soberanía reside en el pueblo y es intransferible, porque solo puede ser ejercida directamente. Nunca lograremos esto, si no nos organizamos de abajo hacia arriba, desde la producción hasta el consumo, asumiendo responsablemente nuestro compromiso con la transformación revolucionaria.

Para contribuir al logro de este objetivo, cientos de colectivos revolucionarios de base de todo el país, nos hemos articulado en una plataforma nacional para acumular fuerzas y concentrarlas en la dirección que nos conduzca desde ya, a la materialización de la sociedad socialista. Creemos en una manera distinta de ser militante revolucionario, una que nos saque de la actitud defensiva y agitativa y nos coloque en el lugar del protagonismo.

Siguiendo las orientaciones de nuestro líder y hermano Chávez, todos los compatriotas deben organizarse y construir colectivos revolucionarios capaces de asumir la tarea de devolverle el poder al pueblo en todas las áreas de la vida. El espacio para la acción libre, democrática y directa del pueblo es la Comuna, el consejo obrero, el gobierno de fabrica, los consejos campesinos, las comunidades al mando y en fin todas las estructuras de la nueva institucionalidad revolucionaria que poco a poco se va abriendo paso. Para que los funcionarios manden obedeciendo.

Panaderías, carpinterías, empresas sociales, autoconstrucción popular, emprendimientos agrícolas e industriales colectivos, una banca del pueblo, son espacios que permiten el ejercicio directo del poder en manos tuyas y de otros que como tú, se organizaron para hacer las cosas a favor de la comunidad toda y de su propia familia. Lograr esto no es tan complicado, basta con que seas capaz de entender que puedes emprender cualquier empresa social, una radio, un grupo deportivo, una lucha por la tierra, una textilera, una empresa procesadora de alimentos, de plástico, etc. Esto ira dotando al pueblo la fuerza y la experiencia suficiente para crear una voz y un liderazgo colectivo, capaz de erosionar, confrontar y superar a las instituciones del pasado. Claro que llevara su tiempo y no estará exento de contradicciones, pero vale la pena.

Los Colectivos y organizaciones sociales que venimos transitando este camino y pensamos de esta forma, decidimos unir y ensamblar nuestros esfuerzos de manera solidaria, como un tejido que se va desplegando en redes sobre todo el territorio nacional, dotando de poder al pueblo.Obreros, Campesinos, estudiantes, personas en condiciones de incapacidad, la sexodiversidad, indígenas, pobladores y en fin, la Multitud Popular ya está abriendo esta brecha. Sabemos que eso es lo que anda buscando tu esperanza, te invitamos a que nos conozcas y te darás cuenta que ya eres uno de nosotros.

El Amor se mide sobre la base de hechos concretos. Pues el amor siempre persigue la felicidad. El socialismo es el amor de todos, tejido en redes para apoyarnos, protegernos e impulsarnos. Fue por eso, que sentimos la necesidad de crear una estructura organizativa que nos agrupe y cobije para desde allí proyectar nuestra alegría colectiva en la misma medida que desde hoy vamos prefigurando el porvenir.

Una organización de iguales, disciplinada y consciente que respete las particularidades locales y las distintas tramas organizativas que el pueblo se da, que acepte con respeto las diferencias naturales entre los seres humanos y nos enseñe a transformarnos a nosotros mismos. Que practique cotidianamente la crítica y la autocritica. Que todo lo informe y lo debata. Que promueva siempre la vida colectiva para que el pueblo sepa gobernarse, desde su iniciativa e ingenio que hace posible formas también inéditas de gestión popular en la solución de sus problemas y la superación de sus necesidades.

En redes debe mandar la imaginación y “los poderes creadores del pueblo” que hace y sube la líneas de abajo hacia arriba. En redes creemos que el futuro es ahora y que la independencia y la soberanía de la patria socialista, se lleva a cabo desde las prácticas individuales y colectivas de cada esfera de la vida. Desde la elaboración de nuestros propios instrumentos de trabajo hasta dotarnos de formas de inversión, pasando por el control territorial hasta llegar a la producción de formas nuevas e inéditas de participación que garanticen la paz ciudadana y la seguridad y defensa de la patria de todos.

La gente común como nosotros, tiene que organizarse para garantizar la paz, para una guerra larga y de resistencia, pues el imperio y la burguesía le declararon la guerra al pueblo y al proceso y nunca dejaran de procurar la derrota del pueblo. Esta guerra se gana con Chávez, quien nos enseñó como construimos el socialismo de lo concreto. Con él, el pueblo recupero su rostro y su sonrisa. Aprendió a autogobernarse y anda por las calles en rebelión permanente tomando el poder todos los días, levantando poco a poco el poder constituyente del pueblo. Único camino para evitar traiciones, desviaciones y claudicaciones presentes en todo proceso. Esto es lo que llamamos hegemonía, el consenso que la sociedad toda logra alrededor de una política dirigente. Una política que se hace desde, con y para la gente, pensando colectivamente y actuando colectivaqmente.

Entonces no se trata solamente de un partido y mucho menos de otro partido más. Se trata más bien y por sobre todo, de un instrumento nacido del esfuerzo colectivo para luchar por la profundización revolucionaria de un socialismo ecológico, democrático y no burocrático. Debemos hacer entre todas y todos una verdadera escuela donde seamos líderes de nuestras vidas, lugar donde comienza y termina la soberanía. Por eso no hablamos de partido sino de redes de movimientos de movimientos, en un complejo sistema de relaciones que hemos llamado “complejo –partidario”, en donde lo electoral no es más que un momento y una forma de intervención y de lucha para la acumulación de fuerzas en distintos terrenos y no la tarea principal. Un movimiento debe superar el reunionismo y el verticalismo. Debe ser la refundación ético política de una nueva relación social y de una nueva convivencialidad humana, que rescate el amor al otro y la solidaridad como principio permanente de convivencia organizativa, más allá de los apremios coyunturales.

REDES pretende ser un renacimiento de la esperanza desde el ejercicio libre y soberano de tu propia potencia, para que vaya más allá de los discursos y las declaraciones para que prediquemos con y desde nuestras prácticas. Para que hable una nueva manera de ser, participar y vivir, para que los sin rostro y sin voz puedan lograr su propio rostro y alcanzar su propia voz, es decir, hacer de la Revolución Socialista nuestra casa. Produciendo poderosas transformaciones en armonía con la naturaleza, en amor con los demás y en dialogo y debate permanentemente construido entre los que nos tomamos el porvenir en nuestras manos para hacer posible el sueño de todos.

Si quieres saber más de REDES, para colaborar o participar. Para ser uno de nosotros y aprender haciendo:
¡Hacia un Socialismo Bolivariano y Libertario!

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